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sábado, 25 de agosto de 2007
CULTURA PARACAS
LA CULTURA PARACAS
UBICACIÓN GEOGRAFICA
Su centro principal podría ser el sitio Peña de Tajahuana, en el valle de Ica,
a 300 km. al sur de la ciudad de Lima ya que Los restos arqueológicos se localizan en la península de Paracas, a 18 Km. Al sur de Pisco (Ica). La cultura Paracas se desarrolló durante el período denominado Horizonte Temprano. Fue descubierto por el arqueólogo Julio C. Tello, quien, al conocer el sitio de Cabezas Largas, creyó haber descubierto el lugar de origen de las grandes culturas del sur. Paracas fue dividido en dos períodos, “Paracas-Cavernas”, y “Paracas-Necrópolis”. Estudios posteriores a los de Tello demostraron que el desarrollo de esta cultura había sido más largo y complejo. En la segunda fase de Paracas podemos encontrar aldeas, una de ellas en el área de Cerro Colorado, y la otra en Arenas Blancas. Paracas fue el antecedente de la cultura Nasca, que se desarrolló años después en esa área.
PRINCIPALES ACTIVIDADES QUE DESARROLLARON
Cerámica: Se caracterizo por la presencia de recipientes esféricos, de dos picos, unidos por un asa puente. En decoración consiste en figuras incisos con áreas pintadas, el color preferido amarillo, verde, rojo y negro.
Textileria: Su decoración policromada y deversida de elementos utilizados en su confección.
Cirugía: Fueron admirable cirujanos, realizaban trepanaciones craneanas operaban del cerebro utilizaron varios instrumentos hecho de champi entre ellos destacaron el Tumi, bisturí y las pinzas.
PRINCIPALES HALLAZGOS
MOMIFICACIONES:

Una característica importante de la cultura Paracas puede ser entendida al estudiar sus entierros y la momificación de sus muertos. Julio C. Tello dividió a la cultura Paracas en dos fases según sus técnicas de inhumación, “Paracas-Cavernas”, y “Paracas-Necrópolis”, ya que estos entierros se diferencian mucho entre sí. En la primera etapa, los entierros colectivos se llevaban a cabo en cámaras cavadas en el subsuelo, a las que se denominó “cavernas”. Por su parte, la segunda etapa fue más sofisticada, ya que los entierros se llevaban a cabo en cámaras especialmente construidas en ambientes donde se habría momificado los cuerpos.
TEXILERIA: Los textiles o Mantos de Paracas presenta un trabajo muy fino, con gran cantidad de diseños y múltiples colores, siendo utilizados en los entierros. La ornamentación de los tejidos era mayormente zoomorfa, aunque también se representaban divinidades antropomorfas y dibujos de seres demoníacos. Algunos de estos mantos llegaban a medir más de 20 metros de largo por 4 metros de ancho. Se trataba de tejidos de algodón hechos de una sola pieza.

CERÁMICA:
La cerámica Paracas presenta diseños incisos, pinturas policromas, y el efecto del “negativo” en la decoración de sus vasijas. La primera fase de Chavín puede mostrar influencia de la cerámica de la fase Janabarriu de Chavín. En esta fase, la cerámica no presenta mucho desarrollo artístico, sin embargo, en la segunda fase se da un mayor uso del color, mayor cantidad de figuras mejor definidas.

Cerámica: Canasta con lúcumas Predomina la cerámica con motivos
naturalistas; como peces, plantas, aves y personas. La pintura es pre-cocción, lo que la hace más resistente al clima y el tiempo.

TREPANACIONES: Una característica singular de la cultura Paracas era el hecho de que se realizaban trepanaciones craneanas. Se ha encontrado un número bastante significativo de cráneos con placas de oro que cubren agujeros. Aún no se ha podido explicar bien la causa de un número tan elevado de operaciones, pero sí se han hallado herramientas de varios tipos, como cuchillos y bisturíes de la piedra volcánica obsidiana.

MAPA DE UBICACIÓN DE LA CULTURA PARACAS
UBICACIÓN GEOGRAFICA
Su centro principal podría ser el sitio Peña de Tajahuana, en el valle de Ica,
a 300 km. al sur de la ciudad de Lima ya que Los restos arqueológicos se localizan en la península de Paracas, a 18 Km. Al sur de Pisco (Ica). La cultura Paracas se desarrolló durante el período denominado Horizonte Temprano. Fue descubierto por el arqueólogo Julio C. Tello, quien, al conocer el sitio de Cabezas Largas, creyó haber descubierto el lugar de origen de las grandes culturas del sur. Paracas fue dividido en dos períodos, “Paracas-Cavernas”, y “Paracas-Necrópolis”. Estudios posteriores a los de Tello demostraron que el desarrollo de esta cultura había sido más largo y complejo. En la segunda fase de Paracas podemos encontrar aldeas, una de ellas en el área de Cerro Colorado, y la otra en Arenas Blancas. Paracas fue el antecedente de la cultura Nasca, que se desarrolló años después en esa área.
PRINCIPALES ACTIVIDADES QUE DESARROLLARON
Cerámica: Se caracterizo por la presencia de recipientes esféricos, de dos picos, unidos por un asa puente. En decoración consiste en figuras incisos con áreas pintadas, el color preferido amarillo, verde, rojo y negro.
Textileria: Su decoración policromada y deversida de elementos utilizados en su confección.
Cirugía: Fueron admirable cirujanos, realizaban trepanaciones craneanas operaban del cerebro utilizaron varios instrumentos hecho de champi entre ellos destacaron el Tumi, bisturí y las pinzas.
PRINCIPALES HALLAZGOS
MOMIFICACIONES:
Una característica importante de la cultura Paracas puede ser entendida al estudiar sus entierros y la momificación de sus muertos. Julio C. Tello dividió a la cultura Paracas en dos fases según sus técnicas de inhumación, “Paracas-Cavernas”, y “Paracas-Necrópolis”, ya que estos entierros se diferencian mucho entre sí. En la primera etapa, los entierros colectivos se llevaban a cabo en cámaras cavadas en el subsuelo, a las que se denominó “cavernas”. Por su parte, la segunda etapa fue más sofisticada, ya que los entierros se llevaban a cabo en cámaras especialmente construidas en ambientes donde se habría momificado los cuerpos.
TEXILERIA: Los textiles o Mantos de Paracas presenta un trabajo muy fino, con gran cantidad de diseños y múltiples colores, siendo utilizados en los entierros. La ornamentación de los tejidos era mayormente zoomorfa, aunque también se representaban divinidades antropomorfas y dibujos de seres demoníacos. Algunos de estos mantos llegaban a medir más de 20 metros de largo por 4 metros de ancho. Se trataba de tejidos de algodón hechos de una sola pieza.
CERÁMICA:
La cerámica Paracas presenta diseños incisos, pinturas policromas, y el efecto del “negativo” en la decoración de sus vasijas. La primera fase de Chavín puede mostrar influencia de la cerámica de la fase Janabarriu de Chavín. En esta fase, la cerámica no presenta mucho desarrollo artístico, sin embargo, en la segunda fase se da un mayor uso del color, mayor cantidad de figuras mejor definidas.
Cerámica: Canasta con lúcumas Predomina la cerámica con motivos
naturalistas; como peces, plantas, aves y personas. La pintura es pre-cocción, lo que la hace más resistente al clima y el tiempo.
TREPANACIONES: Una característica singular de la cultura Paracas era el hecho de que se realizaban trepanaciones craneanas. Se ha encontrado un número bastante significativo de cráneos con placas de oro que cubren agujeros. Aún no se ha podido explicar bien la causa de un número tan elevado de operaciones, pero sí se han hallado herramientas de varios tipos, como cuchillos y bisturíes de la piedra volcánica obsidiana.

MAPA DE UBICACIÓN DE LA CULTURA PARACAS
Neurocirugía y Paracas


AMANECER DE LA NEUROCIRUGÍA
ERA PREHISTÓRICA
Analizaremos esta época con la idea de mantener el interés desde el punto de vista documental y no con el propósito de buscar una paternidad ancestral a favor de la Neurocirugía, porque sería falaz referir un grado de parentesco entre las primeras perforaciones craneales, cuyos vestigios han sido encontrados en diversas partes del mundo, y la Neurocirugía actual.
Sin embargo, no se debe dejar de referir estos documentos en tanto en cuanto expresión de iniciativas esporádicas y prácticas aisladas, basadas en indicaciones terapéuticas que han justificado la utilización de un material neuroquirúrgico rudimentario.
Las primeras descripciones de los cráneos trepanados aparecen en Francia en 1873, donde PRUNIERE descubrió varios cráneos que presentaban perforaciones regulares, con forma elíptica por lo general, y realizadas con algún instrumento correspondiente a la Edad de Piedra, dentro del período Neolítico. Estos cráneos fueron estudiados además por PAUL BROCA y LUCAS CHAMPIONIERE. Se apreció que había dos tipos: unos que presentaban señales indiscutibles de reparación ósea en los bordes, muestra de haber sido trepanados en el sujeto vivo, y otros que habían sido realizados tras la muerte. Parece que no se encuentran este tipo de trepanaciones prehistóricas a partir de la Edad de Bronce.
Se hacen descubrimientos análogos en diferentes países de Europa, Oriente y Nueva Zelanda. Curiosamente en Egipto, según refiere ELLIOT SMITH, que mientras fue profesor de Anatomía en El Cairo examinó más de quince mil cráneos, no se encuentra ninguno trepanado.
En Sudamérica, sobre todo en Perú, se comenzaron a encontrar a partir de 1894 cráneos perforados que corresponden a una época más reciente: la de la Civilización Incaica Precolombina. Los primeros cráneos se descubren en Perú en las cuevas de Paracas y probablemente pertenecen a la civilización que existió a lo largo de la costa sur de Perú, unos 500 años a. C.; pareciéndose las trepanaciones a las encontradas en Francia correspondientes al período Neolítico.
Por supuesto, el modus operandi puede ser solamente adivinado por los instrumentos que se sabe eran utilizados hace cuatro o cinco mil años; o los encontrados, por ejemplo, en las grutas de Paracas que consistían en una piedra triangular, afilada, fijada a un trozo de madera; con esto podían realizarse cortes o perforaciones según su tamaño.
Como refiere CUSHING, a veces el defecto óseo se rellenaba con una lámina de plata o de oro. No apareciendo reacciones osteomielíticas que indiquen la aparición de infecciones.
El antiguo cirujano debió adquirir una considerable habilidad en este arte, ya que la práctica parece que fue bastante común. En un dolmen en Francia, por ejemplo, en el que se encontraron ciento veinte cráneos, cuarenta de ellos tenían defectos óseos producidos por la mano del hombre. No se sabe si se utilizaba algún tipo de anestésico, aunque se supone que en Perú utilizarían las hojas de coca, o si el operador aplicaba después algún tipo de producto con cualidades antisépticas, dado que no se han encontrado signos de infección o han sido muy escasos.
La trepanación ha sido llevada a cabo por pueblos primitivos hasta épocas tan recientes como los comienzos del siglo XX. En la India, CAPITAN en 1899, encuentra nativos que trepanaban por diferentes razones, entre ellas una similar a la Ley del Talión; o MALBOT describe, junto con VENEAU, en 1897, la misma costumbre en tribus de Argelia. Los trepanadores iban a una escuela donde recibían instrucciones sobre las indicaciones, arte y cuidado de las trepanaciones. Éstos, al contrario que los cirujanos del Neolítico o los peruanos, evitaban las suturas óseas y la frente, aunque tenían más supuraciones.
Figura: Foto de cráneo con orificios de trepanación
Las teorías que se han referido para explicar el propósito de las trepanaciones se podrían dividir en dos tipos o categorías:
1. - Tienen un significado ritual o religioso. Se realizaban para permitir que los demonios, espíritus y elementos sobrenaturales escaparan de la cabeza. Tales espíritus se consideraban que eran responsables de las convulsiones, idiocia, dolor de cabeza..., como abogaba W.Osler: "La operación se realizaba en la epilepsia, convulsiones infantiles, dolor de cabeza y varias enfermedades cerebrales que se creía eran causadas por demonios confinados a los que un orificio les procuraba un método fácil de huir".
La base taumatúrgica o religiosa de las trepanaciones prehistóricas es discutida extensamente por Lambert y Rogers, que dicen, por ejemplo: "...probablemente la intervención era realizada la mayoría de las veces más como rito religioso o taumatúrgico aplicado a casos de epilepsia, con vistas a liberar los espíritus malignos aprisionados". Este parecer se basa en la multitud de amuletos (disco de hueso) provenientes de cráneos neolíticos encontrados en Francia. Sin embargo, este tipo de amuletos no se han encontrado en Perú y Rogers concluye que: "...puesto que las fracturas de cráneo encontradas en Perú son bastante frecuentes, parece que en esta parte del mundo la intervención tenía una base más quirúrgica que religiosa".
2. - Se realizaba como acto terapéutico en fracturas de cráneo u otros procesos patológicos. Courbille hace el siguiente aserto: "el posible significado militar del procedimiento es sugerido por la presencia de cráneos trepanados encontrados en las grutas de las grandes montañas incaicas, mientras que en las comunidades pastoriles o agrícolas de las llanuras costeras no se encontraba ninguno. El hallazgo de trepanaciones realizadas en cráneos fracturados da más fuerza a esta teoría, ya que las lesiones en la cabeza eran probablemente el resultado del combate. Por otra parte, la trepanación fue realizada para calmar un dolor inexplicable e insoportable, melancolía y otras razones no claras, posiblemente basadas en la superstición o en ideas religiosas. También fueron realizadas post-mortem para darle al joven cirujano experiencia técnica".
Dejando conjeturas aparte, tenemos al menos ciertas evidencias objetivas: En la colección de TELLO de cráneos prehistóricos trepanados del WARREN MUSEUM de la Facultad de Medicina de Harvard hay alrededor de 400 especímenes y gran cantidad de ellos muestran fracturas obvias o signos inflamatorios en o cerca del lugar intervenido. Por esto TELLO tras un cuidadoso estudio concluye: "el examen de la mayoría de los cráneos trepanados de nuestra colección muestra que cuatro motivos fundamentales condujeron a adoptar medidas terapéuticas":
Antecedente de fractura.
Un traumatismo simple de cráneo que afectó al periostio y se siguió de un proceso inflamatorio.
Periostitis u osteoperiostitis circunscrita, quizás también de origen traumático.
Lesiones de naturaleza probablemente “sifilítica".
Además TELLO continúa: "Las fracturas de cráneo fueron los motivos más frecuentes para las intervenciones quirúrgicas... Vale la pena anotar que en la colección de casi 400 cráneos con aperturas artificiales en la bóveda, 250 tienen cicatrices más o menos avanzadas, revelando por tanto la supervivencia de los pacientes y el impresionante éxito obtenido".
Como concluye HORRAX este apartado: "así es la muda pero sin embargo clara evidencia de la neurocirugía antes del amanecer de la historia".
ERA PREHISTÓRICA
Analizaremos esta época con la idea de mantener el interés desde el punto de vista documental y no con el propósito de buscar una paternidad ancestral a favor de la Neurocirugía, porque sería falaz referir un grado de parentesco entre las primeras perforaciones craneales, cuyos vestigios han sido encontrados en diversas partes del mundo, y la Neurocirugía actual.
Sin embargo, no se debe dejar de referir estos documentos en tanto en cuanto expresión de iniciativas esporádicas y prácticas aisladas, basadas en indicaciones terapéuticas que han justificado la utilización de un material neuroquirúrgico rudimentario.
Las primeras descripciones de los cráneos trepanados aparecen en Francia en 1873, donde PRUNIERE descubrió varios cráneos que presentaban perforaciones regulares, con forma elíptica por lo general, y realizadas con algún instrumento correspondiente a la Edad de Piedra, dentro del período Neolítico. Estos cráneos fueron estudiados además por PAUL BROCA y LUCAS CHAMPIONIERE. Se apreció que había dos tipos: unos que presentaban señales indiscutibles de reparación ósea en los bordes, muestra de haber sido trepanados en el sujeto vivo, y otros que habían sido realizados tras la muerte. Parece que no se encuentran este tipo de trepanaciones prehistóricas a partir de la Edad de Bronce.
Se hacen descubrimientos análogos en diferentes países de Europa, Oriente y Nueva Zelanda. Curiosamente en Egipto, según refiere ELLIOT SMITH, que mientras fue profesor de Anatomía en El Cairo examinó más de quince mil cráneos, no se encuentra ninguno trepanado.
En Sudamérica, sobre todo en Perú, se comenzaron a encontrar a partir de 1894 cráneos perforados que corresponden a una época más reciente: la de la Civilización Incaica Precolombina. Los primeros cráneos se descubren en Perú en las cuevas de Paracas y probablemente pertenecen a la civilización que existió a lo largo de la costa sur de Perú, unos 500 años a. C.; pareciéndose las trepanaciones a las encontradas en Francia correspondientes al período Neolítico.
Por supuesto, el modus operandi puede ser solamente adivinado por los instrumentos que se sabe eran utilizados hace cuatro o cinco mil años; o los encontrados, por ejemplo, en las grutas de Paracas que consistían en una piedra triangular, afilada, fijada a un trozo de madera; con esto podían realizarse cortes o perforaciones según su tamaño.
Como refiere CUSHING, a veces el defecto óseo se rellenaba con una lámina de plata o de oro. No apareciendo reacciones osteomielíticas que indiquen la aparición de infecciones.
El antiguo cirujano debió adquirir una considerable habilidad en este arte, ya que la práctica parece que fue bastante común. En un dolmen en Francia, por ejemplo, en el que se encontraron ciento veinte cráneos, cuarenta de ellos tenían defectos óseos producidos por la mano del hombre. No se sabe si se utilizaba algún tipo de anestésico, aunque se supone que en Perú utilizarían las hojas de coca, o si el operador aplicaba después algún tipo de producto con cualidades antisépticas, dado que no se han encontrado signos de infección o han sido muy escasos.
La trepanación ha sido llevada a cabo por pueblos primitivos hasta épocas tan recientes como los comienzos del siglo XX. En la India, CAPITAN en 1899, encuentra nativos que trepanaban por diferentes razones, entre ellas una similar a la Ley del Talión; o MALBOT describe, junto con VENEAU, en 1897, la misma costumbre en tribus de Argelia. Los trepanadores iban a una escuela donde recibían instrucciones sobre las indicaciones, arte y cuidado de las trepanaciones. Éstos, al contrario que los cirujanos del Neolítico o los peruanos, evitaban las suturas óseas y la frente, aunque tenían más supuraciones.
Figura: Foto de cráneo con orificios de trepanación
Las teorías que se han referido para explicar el propósito de las trepanaciones se podrían dividir en dos tipos o categorías:
1. - Tienen un significado ritual o religioso. Se realizaban para permitir que los demonios, espíritus y elementos sobrenaturales escaparan de la cabeza. Tales espíritus se consideraban que eran responsables de las convulsiones, idiocia, dolor de cabeza..., como abogaba W.Osler: "La operación se realizaba en la epilepsia, convulsiones infantiles, dolor de cabeza y varias enfermedades cerebrales que se creía eran causadas por demonios confinados a los que un orificio les procuraba un método fácil de huir".
La base taumatúrgica o religiosa de las trepanaciones prehistóricas es discutida extensamente por Lambert y Rogers, que dicen, por ejemplo: "...probablemente la intervención era realizada la mayoría de las veces más como rito religioso o taumatúrgico aplicado a casos de epilepsia, con vistas a liberar los espíritus malignos aprisionados". Este parecer se basa en la multitud de amuletos (disco de hueso) provenientes de cráneos neolíticos encontrados en Francia. Sin embargo, este tipo de amuletos no se han encontrado en Perú y Rogers concluye que: "...puesto que las fracturas de cráneo encontradas en Perú son bastante frecuentes, parece que en esta parte del mundo la intervención tenía una base más quirúrgica que religiosa".
2. - Se realizaba como acto terapéutico en fracturas de cráneo u otros procesos patológicos. Courbille hace el siguiente aserto: "el posible significado militar del procedimiento es sugerido por la presencia de cráneos trepanados encontrados en las grutas de las grandes montañas incaicas, mientras que en las comunidades pastoriles o agrícolas de las llanuras costeras no se encontraba ninguno. El hallazgo de trepanaciones realizadas en cráneos fracturados da más fuerza a esta teoría, ya que las lesiones en la cabeza eran probablemente el resultado del combate. Por otra parte, la trepanación fue realizada para calmar un dolor inexplicable e insoportable, melancolía y otras razones no claras, posiblemente basadas en la superstición o en ideas religiosas. También fueron realizadas post-mortem para darle al joven cirujano experiencia técnica".
Dejando conjeturas aparte, tenemos al menos ciertas evidencias objetivas: En la colección de TELLO de cráneos prehistóricos trepanados del WARREN MUSEUM de la Facultad de Medicina de Harvard hay alrededor de 400 especímenes y gran cantidad de ellos muestran fracturas obvias o signos inflamatorios en o cerca del lugar intervenido. Por esto TELLO tras un cuidadoso estudio concluye: "el examen de la mayoría de los cráneos trepanados de nuestra colección muestra que cuatro motivos fundamentales condujeron a adoptar medidas terapéuticas":
Antecedente de fractura.
Un traumatismo simple de cráneo que afectó al periostio y se siguió de un proceso inflamatorio.
Periostitis u osteoperiostitis circunscrita, quizás también de origen traumático.
Lesiones de naturaleza probablemente “sifilítica".
Además TELLO continúa: "Las fracturas de cráneo fueron los motivos más frecuentes para las intervenciones quirúrgicas... Vale la pena anotar que en la colección de casi 400 cráneos con aperturas artificiales en la bóveda, 250 tienen cicatrices más o menos avanzadas, revelando por tanto la supervivencia de los pacientes y el impresionante éxito obtenido".
Como concluye HORRAX este apartado: "así es la muda pero sin embargo clara evidencia de la neurocirugía antes del amanecer de la historia".
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VIENTO PARACAS
Los vientos :
El viento reinante en nuestra costa es el alisio que por lo regular tiene dirección S., SE. y SSE., cuyo origen se atribuye a los efectos que se producen en la zona de alta presión del Pacifico Sur. Nuestra costa también esta expuesta s vientos locales conocidos como la "virazón" y el "terral", que en realidad son brisas de valores significativos que periódicamente cambian de dirección. Durante el día la brisa corre del mar hacia tierra, o sea de las zonas mas frías a la mas calientes, es decir de mayor presión a la menor; es la virazón que se hace sentir a partir de las 11 de la mañana y declina al atardecer. En estos atardeceres los desniveles de temperatura se invierten y el mar resulta mas frío que la corteza terrestre de la costa, dando origen entonces al terral o brisa nocturna que sopla de tierra hacia el mar.
El viento “Paraca” :
La "paraca" es un viento local de fuerte intensidad que se origina en las vecindades de la Península de Paracas, Pisco, que comienza a dejar sentir sus efectos un poco antes del medio día. Alcanza su mayor fuerza, mas o menos, a las 5 de la tarde y se origina por los efectos de las diferencias de presión atmosférica provenientes del calentamiento de los desiertos areníferos situados entre Lomas e Ica. En la costa norte, entre Puerto Chicama y Cabo Blanco sopla un viento muy semejante. En cambio en la zona costera central y sur de nuestro litoral solo hay vientos de valor poco significativo, considerados como suaves.
El viento reinante en nuestra costa es el alisio que por lo regular tiene dirección S., SE. y SSE., cuyo origen se atribuye a los efectos que se producen en la zona de alta presión del Pacifico Sur. Nuestra costa también esta expuesta s vientos locales conocidos como la "virazón" y el "terral", que en realidad son brisas de valores significativos que periódicamente cambian de dirección. Durante el día la brisa corre del mar hacia tierra, o sea de las zonas mas frías a la mas calientes, es decir de mayor presión a la menor; es la virazón que se hace sentir a partir de las 11 de la mañana y declina al atardecer. En estos atardeceres los desniveles de temperatura se invierten y el mar resulta mas frío que la corteza terrestre de la costa, dando origen entonces al terral o brisa nocturna que sopla de tierra hacia el mar.
El viento “Paraca” :
La "paraca" es un viento local de fuerte intensidad que se origina en las vecindades de la Península de Paracas, Pisco, que comienza a dejar sentir sus efectos un poco antes del medio día. Alcanza su mayor fuerza, mas o menos, a las 5 de la tarde y se origina por los efectos de las diferencias de presión atmosférica provenientes del calentamiento de los desiertos areníferos situados entre Lomas e Ica. En la costa norte, entre Puerto Chicama y Cabo Blanco sopla un viento muy semejante. En cambio en la zona costera central y sur de nuestro litoral solo hay vientos de valor poco significativo, considerados como suaves.
Vientos dejan al descubierto figuras hechas por los antiguos paracas
Especial: Imágenes a la vista.
Dibujos fueron hechos sobre las laderas de algunos cerros del distrito de Rosario de Yauca. Imágenes fueron halladas por expedición aérea Ojos de Cóndor
Por José Rosales Vargas

EL CAMÉLIDO Y EL FELINO. Lo que parecen ser las imágenes de una llama y de un felino se aprecian desde el aire en los cerros del distrito de Rosario de Yauca (FOTO: Richard Hirano)
La sabia naturaleza con sus ráfagas de vientos ha puesto nuevamente al descubierto un conjunto de figuras perfectamente delineadas que se dibujan esta vez sobre las laderas de una cadena de cerros que se ubican en el distrito de Rosario de Yauca y que confirman, según estas primeras evidencias, que la cultura Paracas también se extendió con todos sus elementos culturales en las estribaciones andinas de Ica.
El conjunto de hermosas figuras, entre las que destacan un majestuoso cóndor, una hermosa lechuza escoltada por un guerrero, así como una concentración de felinos cerca de una singular plazoleta, fueron localizados ayer por el investigador Eduardo Herrán Gómez de la Torre durante el primer vuelo que realiza este experimentado piloto por el sureste del valle iqueño con su expedición aérea Ojos de Cóndor.
A través de estos vuelos, Herrán pretende realizar el primer registro fotográfico aéreo de la serie de sitios, recintos y restos arqueológicos existentes en esta región y que abarcará además, en los próximos cuatro meses, toda la costa del Perú.
"Esta expedición aérea inaugural busca registrar también este conjunto de geoglifos aún no conocidos por el mundo científico, que permita a los arqueólogos e investigadores seguir desentrañando los misterios de esta milenaria cultura y continuar con el estudio de toda su simbología", afirma.
En esta primera expedición --señala-- se ha podido definir, con toda precisión, la ubicación exacta de este conjunto de figuras que confirman, una vez más, la técnica que alcanzaron los antiguos hombres de esta cultura para representar sus diversas vivencias y expresiones culturales.
Si bien reconoce Herrán, había vagas evidencias sobre la existencia de algunas de estas figuras, este primer trabajo de registro fotográfico permite identificarlas con claridad, saber su ubicación y el estado de conservación en que se encuentran.
RIESGO DE DAÑOS.
"Corresponderá ahora a las autoridades del Instituto Nacional de Cultura emprender el catastro, proceder a su delimitación e iniciar sus estudios", propuso a la vez que advirtió que algunas de ellas podrían correr el riesgo de ser dañadas o afectadas por personas que al parecer desconocen su existencia y que han comenzado a extraer material de cantera del cerro donde se ubican para destinarlo presumiblemente a la construcción.
Tras hallar e identificar plenamente este conjunto de figuras, la directora del Museo Regional de Ica, arqueóloga Susana Arce Torres, precisó que será necesario una inspección para determinar, entre otros aspectos, su antigüedad y el período al que pertenecen.
"Paralelamente a estos trabajos se debe emprender su registro y declaratoria de patrimonio que permita no solo su protección, delimitación física y elaboración de su respectivo expediente técnico, sino también su mayor difusión con fines de investigación y de estudio, pero también turísticos", anticipó la funcionaria.
Arce coincidió con Herrán en afirmar que había algunos indicios y presunciones sobre la existencia de algunas de estas figuras, pero se desconocía su ubicación exacta y la forma que tenían.
"Hace algunos años el profesor cesante Eliseo Barbosa había hallado cerca de la ciudadela de Chocoltaja (que se encuentra al centro de esta concentración de figuras) un solitario y tenue geoglifo de un felino que, sin embargo, no pudo registrar convenientemente debido a lo accidentado e inaccesible de la zona", aseguró.
Este novedoso registro fotográfico, no obstante, destaca Arce, permite conocer estas figuras y sin lugar a dudas "constituye un nuevo aporte en la investigación que se realiza de la cultura Paracas".
El director de Patrimonio Arqueológico del INC-Ica, Rubén García Soto, señaló telefónicamente que este descubrimiento confirma la notable expansión cultural de los hombres paracas y una nueva contribución para el mundo arqueológico. El funcionario se encontraba fuera de Ica en una comisión de trabajo.
Diario el Comercio Domingo, 18 de febrero de 2007
Dibujos fueron hechos sobre las laderas de algunos cerros del distrito de Rosario de Yauca. Imágenes fueron halladas por expedición aérea Ojos de Cóndor
Por José Rosales Vargas

EL CAMÉLIDO Y EL FELINO. Lo que parecen ser las imágenes de una llama y de un felino se aprecian desde el aire en los cerros del distrito de Rosario de Yauca (FOTO: Richard Hirano)
La sabia naturaleza con sus ráfagas de vientos ha puesto nuevamente al descubierto un conjunto de figuras perfectamente delineadas que se dibujan esta vez sobre las laderas de una cadena de cerros que se ubican en el distrito de Rosario de Yauca y que confirman, según estas primeras evidencias, que la cultura Paracas también se extendió con todos sus elementos culturales en las estribaciones andinas de Ica.
El conjunto de hermosas figuras, entre las que destacan un majestuoso cóndor, una hermosa lechuza escoltada por un guerrero, así como una concentración de felinos cerca de una singular plazoleta, fueron localizados ayer por el investigador Eduardo Herrán Gómez de la Torre durante el primer vuelo que realiza este experimentado piloto por el sureste del valle iqueño con su expedición aérea Ojos de Cóndor.
A través de estos vuelos, Herrán pretende realizar el primer registro fotográfico aéreo de la serie de sitios, recintos y restos arqueológicos existentes en esta región y que abarcará además, en los próximos cuatro meses, toda la costa del Perú.
"Esta expedición aérea inaugural busca registrar también este conjunto de geoglifos aún no conocidos por el mundo científico, que permita a los arqueólogos e investigadores seguir desentrañando los misterios de esta milenaria cultura y continuar con el estudio de toda su simbología", afirma.
En esta primera expedición --señala-- se ha podido definir, con toda precisión, la ubicación exacta de este conjunto de figuras que confirman, una vez más, la técnica que alcanzaron los antiguos hombres de esta cultura para representar sus diversas vivencias y expresiones culturales.
Si bien reconoce Herrán, había vagas evidencias sobre la existencia de algunas de estas figuras, este primer trabajo de registro fotográfico permite identificarlas con claridad, saber su ubicación y el estado de conservación en que se encuentran.
RIESGO DE DAÑOS.
"Corresponderá ahora a las autoridades del Instituto Nacional de Cultura emprender el catastro, proceder a su delimitación e iniciar sus estudios", propuso a la vez que advirtió que algunas de ellas podrían correr el riesgo de ser dañadas o afectadas por personas que al parecer desconocen su existencia y que han comenzado a extraer material de cantera del cerro donde se ubican para destinarlo presumiblemente a la construcción.
Tras hallar e identificar plenamente este conjunto de figuras, la directora del Museo Regional de Ica, arqueóloga Susana Arce Torres, precisó que será necesario una inspección para determinar, entre otros aspectos, su antigüedad y el período al que pertenecen.
"Paralelamente a estos trabajos se debe emprender su registro y declaratoria de patrimonio que permita no solo su protección, delimitación física y elaboración de su respectivo expediente técnico, sino también su mayor difusión con fines de investigación y de estudio, pero también turísticos", anticipó la funcionaria.
Arce coincidió con Herrán en afirmar que había algunos indicios y presunciones sobre la existencia de algunas de estas figuras, pero se desconocía su ubicación exacta y la forma que tenían.
"Hace algunos años el profesor cesante Eliseo Barbosa había hallado cerca de la ciudadela de Chocoltaja (que se encuentra al centro de esta concentración de figuras) un solitario y tenue geoglifo de un felino que, sin embargo, no pudo registrar convenientemente debido a lo accidentado e inaccesible de la zona", aseguró.
Este novedoso registro fotográfico, no obstante, destaca Arce, permite conocer estas figuras y sin lugar a dudas "constituye un nuevo aporte en la investigación que se realiza de la cultura Paracas".
El director de Patrimonio Arqueológico del INC-Ica, Rubén García Soto, señaló telefónicamente que este descubrimiento confirma la notable expansión cultural de los hombres paracas y una nueva contribución para el mundo arqueológico. El funcionario se encontraba fuera de Ica en una comisión de trabajo.
Diario el Comercio Domingo, 18 de febrero de 2007
Bandera del Perú
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Bandera de 1820

Primera bandera republicana, creada por el general José de San Martín.
Fue creada por el General José de San Martín y decretada el 21 de octubre de 1820 con la siguiente descripción:
El cruce de dos líneas diagonales dividía en cuatro campos la bandera. Los espacios superior e inferior eran de color blanco, mientras que los extremos eran de color rojo. Al centro figuraba una corona ovalada de laurel y, dentro de ella, un sol surgiendo por detrás de elevadas montañas sobre un mar tranquilo.
No se sabe a ciencia cierta el origen de la bandera, pero hay algunas especulaciones.
Dibujo que representa el sueño de San Martín
Una tradición literaria, escrita en 1917 por Abraham Valdelomar, cuenta que el general José de San Martín, habiendo desembarcado en las costas del sur de Pisco (bahía de la Independencia en la actual Reserva Nacional de Paracas), se habría inspirado en los colores de las parihuanas, unos flamencos de alas rojas y pecho blanco.
Los historiadores de la temprana República Peruana, (Leguía y Martínez, Pareja Paz Soldán), dan un explicación diferente: la bandera peruana tiene los colores rojo y blanco porque José de San Martín tomó el rojo de la chilena y blanco, de la argentina en reconocimiento de que el Ejército Libertador estaba formado por hombres de ambas naciones. La bandera que un año antes fue enarbolada en Tacna, podría ser una versión libre de la bandera argentina creada por Belgrano diez años antes
Fue creada por el General José de San Martín y decretada el 21 de octubre de 1820 con la siguiente descripción:
El cruce de dos líneas diagonales dividía en cuatro campos la bandera. Los espacios superior e inferior eran de color blanco, mientras que los extremos eran de color rojo. Al centro figuraba una corona ovalada de laurel y, dentro de ella, un sol surgiendo por detrás de elevadas montañas sobre un mar tranquilo.
No se sabe a ciencia cierta el origen de la bandera, pero hay algunas especulaciones.
Dibujo que representa el sueño de San Martín
Una tradición literaria, escrita en 1917 por Abraham Valdelomar, cuenta que el general José de San Martín, habiendo desembarcado en las costas del sur de Pisco (bahía de la Independencia en la actual Reserva Nacional de Paracas), se habría inspirado en los colores de las parihuanas, unos flamencos de alas rojas y pecho blanco.
Los historiadores de la temprana República Peruana, (Leguía y Martínez, Pareja Paz Soldán), dan un explicación diferente: la bandera peruana tiene los colores rojo y blanco porque José de San Martín tomó el rojo de la chilena y blanco, de la argentina en reconocimiento de que el Ejército Libertador estaba formado por hombres de ambas naciones. La bandera que un año antes fue enarbolada en Tacna, podría ser una versión libre de la bandera argentina creada por Belgrano diez años antes

Paracas - Ica ""Desembarco de José San Martin"" en Pisco
El llamado Desembarco de San Martín marca el comienzo de una serie de episodios de la historia peruana de gran significación para la organización política que adoptaría la Sudamérica independiente.
El 20 de agosto de 1820, partió de Valparaíso, Chile, con destino al Perú, la Expedición Libertadora del Perú al mando del generalísimo José de San Martín. El jefe de gobierno chileno, Capitán General Bernardo O'Higgins, realizó grandes esfuerzos para hacer realidad esta costosa y arriesgada empresa.
El vicealmirante Thomas Cochrane condujo la flota de once naves de guerra de alto bordo y 15 transportes, conduciendo casi 4.000 efectivos de nacionalidad argentina, peruana y chilena adecuadamente uniformados y pertrechados. La escuadra navegó bajo bandera chilena.
La finalidad de la expedición era desembarcar cerca de Lima, establecer una cabeza de playa segura y realizar una rápida incursión militar que aislara a la capital y permitiera enfrentar de manera disgregada al ejército realista. Un hito clave de la estrategia era tomar Lima, hasta entonces llamada Ciudad de los Reyes, y proclamar la independencia, nombrándose San Martín Protector del Perú, para desde esta posición llamar a sumarse a la causa patriota al resto del Perú.
El desembarco se produjo sin novedad en la bahía de Paracas en la mañana del 8 de septiembre. Tomó varias horas el cuidadoso arribo a tierra de las tropas, municiones y artillería. Al momento del arribo un pelotón de caballería del virrey que custodiaba el lugar huyó hacia el norte. En la ciudad de Pisco hizo otro tanto el jefe militar español de la plaza, coronel Químper.
Mientras se realizaba el desembarco de todo el ejército, un escuadrón de caballería y una compañía de infantería con artillería ligera se adelantaron a tomar posiciones en las inmediaciones de Pisco. El Ejército Libertador, con el propio San Martín al frente, entró al ciudad en horas de la tarde. A su paso, muchos lugareños vivaron a las tropas patriotas y hubo jóvenes, incluidos algunos esclavos, que se ofrecieron como voluntarios portando como credencial alguna de las proclamas distribuidas clandestinamente en los puertos, meses antes, por el vicealmirante Cochrane.
San Martín instaló su estado mayor en una antigua casona ubicada a menos de 50 metros de la plaza mayor. Allí trabajó y residió durante algunos días, definiendo la estrategia militar a seguir en suelo peruano y complementariamente vislumbrando lo que sería la primera bandera y el primer escudo del Perú independiente.
Allí, fueron aceptados los primeros voluntarios peruanos. José María Palomo, quien tuvo heroica actuación en el Puente Llapay, en Huaura, semanas después; Manuel Tiburcio Odriozola, letrado que llegó a ser secretario de gobierno y que libró batalla ese 4 de octubre en Nazca; Manuel Jorge Bastante, religioso que ejerció como capellán en filas; Juan José Salas, quien fuera alcalde de primer voto de Ica; Francisco de Paula Cabrera, abogado iqueño; Isidro y Baltasar Caravedo; José Florez, conspirador entonces prófugo, jefe del grupo de los “deanes” de la calle Monopinta de Lima; Juan José Loyola, quien llegó a ser general; los hermanos Lorenzo; Joaquín Bardales, Pablo Farfán, Santiago Gómez, Manuel Revilla, José Bernaola, Manuel Carrasco; Rafael y José Santos Lévano, trabajadores iqueños y José María de la Fuente Carrillo de Albornoz, marqués de San Miguel de Híjar, quien pidió un puesto en el ejército y aportó caballos y dinero.
Antes de caer la noche del 8 de septiembre, mediante una imprenta portátil perteneciente a su ejército, San Martín emitió su primera proclama desde suelo peruano, firmada:
“San Martín. Cuartel general del Ejército Libertador en Pisco. Septiembre 8 de 1820. Primer día de la libertad del Perú”
En esta proclama decía:
“Compatriotas: […]. El último virrey del Perú hace esfuerzos para prolongar su decrépita autoridad […]. El tiempo de la impostura y del engaño, de la opresión y de la fuerza está ya lejos de nosotros, y sólo existe la historia de las calamidades pasadas. Yo vengo a acabar de poner término a esa época de dolor y humillación. Este es el voto del Ejército Libertador”.
Proclama del Libertador José de San Martín
Bibliografía
Basadre Grohmann, Jorge (?), Historia de la República del Perú, Lima: Diario La República. Octava edición ISBN 9972-205-62-2.
El 20 de agosto de 1820, partió de Valparaíso, Chile, con destino al Perú, la Expedición Libertadora del Perú al mando del generalísimo José de San Martín. El jefe de gobierno chileno, Capitán General Bernardo O'Higgins, realizó grandes esfuerzos para hacer realidad esta costosa y arriesgada empresa.
El vicealmirante Thomas Cochrane condujo la flota de once naves de guerra de alto bordo y 15 transportes, conduciendo casi 4.000 efectivos de nacionalidad argentina, peruana y chilena adecuadamente uniformados y pertrechados. La escuadra navegó bajo bandera chilena.
La finalidad de la expedición era desembarcar cerca de Lima, establecer una cabeza de playa segura y realizar una rápida incursión militar que aislara a la capital y permitiera enfrentar de manera disgregada al ejército realista. Un hito clave de la estrategia era tomar Lima, hasta entonces llamada Ciudad de los Reyes, y proclamar la independencia, nombrándose San Martín Protector del Perú, para desde esta posición llamar a sumarse a la causa patriota al resto del Perú.
El desembarco se produjo sin novedad en la bahía de Paracas en la mañana del 8 de septiembre. Tomó varias horas el cuidadoso arribo a tierra de las tropas, municiones y artillería. Al momento del arribo un pelotón de caballería del virrey que custodiaba el lugar huyó hacia el norte. En la ciudad de Pisco hizo otro tanto el jefe militar español de la plaza, coronel Químper.
Mientras se realizaba el desembarco de todo el ejército, un escuadrón de caballería y una compañía de infantería con artillería ligera se adelantaron a tomar posiciones en las inmediaciones de Pisco. El Ejército Libertador, con el propio San Martín al frente, entró al ciudad en horas de la tarde. A su paso, muchos lugareños vivaron a las tropas patriotas y hubo jóvenes, incluidos algunos esclavos, que se ofrecieron como voluntarios portando como credencial alguna de las proclamas distribuidas clandestinamente en los puertos, meses antes, por el vicealmirante Cochrane.
San Martín instaló su estado mayor en una antigua casona ubicada a menos de 50 metros de la plaza mayor. Allí trabajó y residió durante algunos días, definiendo la estrategia militar a seguir en suelo peruano y complementariamente vislumbrando lo que sería la primera bandera y el primer escudo del Perú independiente.
Allí, fueron aceptados los primeros voluntarios peruanos. José María Palomo, quien tuvo heroica actuación en el Puente Llapay, en Huaura, semanas después; Manuel Tiburcio Odriozola, letrado que llegó a ser secretario de gobierno y que libró batalla ese 4 de octubre en Nazca; Manuel Jorge Bastante, religioso que ejerció como capellán en filas; Juan José Salas, quien fuera alcalde de primer voto de Ica; Francisco de Paula Cabrera, abogado iqueño; Isidro y Baltasar Caravedo; José Florez, conspirador entonces prófugo, jefe del grupo de los “deanes” de la calle Monopinta de Lima; Juan José Loyola, quien llegó a ser general; los hermanos Lorenzo; Joaquín Bardales, Pablo Farfán, Santiago Gómez, Manuel Revilla, José Bernaola, Manuel Carrasco; Rafael y José Santos Lévano, trabajadores iqueños y José María de la Fuente Carrillo de Albornoz, marqués de San Miguel de Híjar, quien pidió un puesto en el ejército y aportó caballos y dinero.
Antes de caer la noche del 8 de septiembre, mediante una imprenta portátil perteneciente a su ejército, San Martín emitió su primera proclama desde suelo peruano, firmada:
“San Martín. Cuartel general del Ejército Libertador en Pisco. Septiembre 8 de 1820. Primer día de la libertad del Perú”
En esta proclama decía:
“Compatriotas: […]. El último virrey del Perú hace esfuerzos para prolongar su decrépita autoridad […]. El tiempo de la impostura y del engaño, de la opresión y de la fuerza está ya lejos de nosotros, y sólo existe la historia de las calamidades pasadas. Yo vengo a acabar de poner término a esa época de dolor y humillación. Este es el voto del Ejército Libertador”.
Proclama del Libertador José de San Martín
Bibliografía
Basadre Grohmann, Jorge (?), Historia de la República del Perú, Lima: Diario La República. Octava edición ISBN 9972-205-62-2.
CIUDADELA PARACAS

Descubren antigua ciudadela paracas
SEGUIRÁN LAS INVESTIGACIONES. En julio de este año se reanudarán las excavaciones y los estudios de investigación en Pernil Alto para cubrir los vacíos acerca del origen de la cultura Paracas.
Informe4 EL GÉNESIS DE UNA CULTURA
Las estructuras de barro de Pernil Alto, un asentamiento perteneciente al período inicial de la cultura peninsular, fueron ubicadas a diez kilómetros al noroeste de la ciudad de Palpa
Asentada sobre la ladera de un cerro y a casi dos metros de profundidad, fue puesta al descubierto una pequeña ciudadela perteneciente al período inicial o temprano de la cultura Paracas. Este hallazgo constituye uno de los sitios arqueológicos más importantes que antecedieron a la formación y posterior desarrollo de esta cultura peninsular.
El asentamiento, ubicado en la margen derecha de Río Grande y a unos 10 kilómetros al noroeste de la provincia de Palpa, es denominado por los pobladores como Pernil Alto. Allí un equipo de investigadores realizó una serie de excavaciones que logró poner al descubierto el conjunto de estructuras de adobe y barro que dan forman a esta ciudadela.
"Tras la investigación se logró encontrar un conjunto de edificaciones perteneciente al período inicial (1200-800 a.C.), de la cultura Paracas y que en el contexto de la arqueología regional constituye uno de los sitios arqueológicos más antiguos excavados científicamente en toda la costa sur", dice el estudioso Johny Isla Cuadrado.
Se ha tenido la suerte de hallar un sitio que antecede al desarrollo y formación de la cultura Paracas. En un sector de la ciudadela se ha encontrado, en muy buen estado de conservación, restos de paredes y pasadizos, habitaciones y patios hechos con muros de barro que se comunican entre sí formando una trama arquitectónica bien organizada.
ECONOMÍA ESTABLE
Este conjunto de estructuras descubiertas corresponde a cuatro fases constructivas superpuestas que revelan la existencia de una población permanente en el sitio y en donde se llevaron a cabo actividades productivas (transformación de granos, producción artesanal) y de vivienda.
"Un hecho importante por destacar, a partir de los materiales hallados en el sitio (restos botánicos, moluscos y huesos de camélidos ), es que los habitantes de Pernil Alto tenían una economía variada y estable que incluía el traslado e intercambio de recursos provenientes de diferentes pisos ecológicos (del mar, de los valles costeños y de la sierra)", precisa el investigador.
La serie de vestigios hallados confirman que en ese tiempo los valles de Palpa y Nasca estaban ocupados por pobladores que crearon las condiciones de habitabilidad para el posterior nacimiento, desarrollo y expansión de las culturas Paracas y Nasca.
"El desarrollo de la cultura Paracas en el valle de Palpa (en su época más temprana) no solo se observa en la serie de figuras antropomorfas diseñadas en las pequeñas colinas y laderas de los cerros, sino también en Pernil Alto, donde ha sido hallado este asentamiento que corresponde a la fase Ocucaje III-IV", explica.
A diferencia de Hacha (Acarí) y Mastodonte (bahía de Paracas), donde también se ubicaron asentamientos del período inicial que antecedieron al desarrollo de los paracas, en el caso de Pernil Alto se ha logrado desarrollar un mayor nivel de estudio e investigación.
"Con el hallazgo de Pernil Alto se comienzan a llenar los enormes vacíos que existían sobre el período inicial de la cultura Paracas. Con estas nuevas evidencias se empieza a reconstruir la historia y renovar los viejos conceptos que se atribuían a los paracas y aceptar que existe una constante evolución y cambio con relación a los estudios iniciales sobre el nacimiento y posterior desarrollo de esta antigua civilización", precisó Isla.
LA POSICIÓN DEL INC
El director de Patrimonio Cultural del INC-Ica, Rubén García Soto, afirmó que los estudios que realiza Isla Cuadrado en Pernil Alto no solo amplían, profundizan y definen con mayor precisión el período inicial de los paracas, sino que plantea además nuevas evidencias para conocer el origen de esta antigua cultura.
"A través de estas investigaciones se comienza a conocer, mediante este estudio sistemático y científico, el desarrollo y auge de la cultura Paracas. En ese sentido, el principal aporte del proyecto arqueológico Palpa es tratar de completar de manera científica toda la secuencia de evolución de esta sociedad prehispánica", consideró.
Recordó que hasta antes de estos hallazgos y debido a la escasa investigación, solo se tenía un conocimiento fragmentario del período inicial de los paracas (Hacha y Mastodonte), que comienza a revertirse con estos nuevos aportes que empiezan a cubrir los enormes vacíos de información.
"El equipo que encabeza Isla Cuadrado logró hallar entierros de la época muy poco conocidos, además de restos de cerámica y una serie de expresiones artísticas, económicas y sociales que comienzan a plantear nuevos conceptos sobre los antecedente iniciales de la cultura Paracas", afirma.
El arqueólogo residente en Nasca-Palpa, Mario Olaechea Aquije, señaló que los estudios de Isla aportan luces sobre la evolución de esta antigua cultura y la importancia de los habitantes de Pernil Alto para el posterior nacimiento de los paracas.
"Aunque aguardamos que el equipo concluya sus investigaciones en el 2008, podemos asegurar que se trata del primer asentamiento que se excava en forma sistemática y científica para conocer la vida diaria de estos pueblos", afirmó.
El Comercio domingo 01-01-06
Paracas / Ica / Nasca
Paracas / Ica / Nasca
La costa del Perú parece ser árida, pero guarda muchos lugares interesantes que conocer, como Ica, un verdadero oasis en el desierto costero y reconocido por sus vinos y el "pisco" licor hecho a base de uva y a su vez ingrediente principal del famoso "pisco sour" peruano. En la Bahía de Paracas ( a 250 km de Lima) se encuentran las Isla Ballestas (hogar de cientos de lobos de mar que conviven con aves marinas como cormoranes, albatros, guayanes, gaviotas y pelícanos peruanos o alcatraces. De vez en cuando es posible ver cóndores y los pecualiares pingüinos de Humboldt.
A 310 km al sur de Lima se encuentra Nasca, cuyas pampas albergan las enigmáticas líneas del mismo nombre. Estas gigantes figuras han soportado 1500 años las inclemencias del tiempo, lluvias y vientos y pueden ser apreciadas en su totalidad sólo desde el aire cuando se realiza el sobrevuelo en avioneta.
A 310 km al sur de Lima se encuentra Nasca, cuyas pampas albergan las enigmáticas líneas del mismo nombre. Estas gigantes figuras han soportado 1500 años las inclemencias del tiempo, lluvias y vientos y pueden ser apreciadas en su totalidad sólo desde el aire cuando se realiza el sobrevuelo en avioneta.
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